LA ESPIRITUALIDAD DE LA DIOSA… ¿ES UNA RELIGIÓN?
Para poder responder esta pregunta, en este artículo haremos un breve recorrido sobre la espiritualidad de la Diosa en el mundo moderno y cuáles son los principios centrales que rigen esta forma de espiritualidad.
Una religión es un sistema social y cultural de creencias, practicas, valores, símbolos y cosmovisiones que conectan a la humanidad con elementos sagrados o trascendentes.
En la historia de la humanidad hemos visto como se han establecido religiones que funcionan como sistemas complejos, jerárquicos, y que integran dimensiones sociales, éticas, morales y judiciales. Muchos de estos sistemas, han creado una relación simbiótica con el Estado para perdurar en el tiempo y ganar influencia.
Cuando hablamos del movimiento espiritual de la Diosa en el mundo occidental moderno, hablamos de una convergencia de sucesos, obras literarias, personalidades, descubrimientos y necesidades espirituales que trajeron la imagen de lo Divino Femenino al centro.
“La cronología de los movimientos contemporáneos de renacimiento de la Diosa probablemente se inician en 1861 con la publicación de “El Matriarcado”, del historiador antropólogo suizo J.J. Bachofen (1815-1887). En esta obra, Bachofen aventuró la hipótesis científica de la familia en tanto institución social y sugirió que en el pasado los derechos y las potestades de las madres habrían tenido prioridad sobre los padres. Esta idea dio lugar a la posibilidad de que, si antaño la sociedad fue modelada por mujeres, probablemente la religión y los objetos de culto también se desarrollaron a su imagen y semejanza.”
– Shahrukh Husain- La Diosa 2001 TASCHEN
Entre los años de 1960 y 80 salieron a luz varias obras académicas que presentaron un pasado donde la deidad Femenina era el centro de la creación y sus poderes fluían y organizaban el Cosmos. Pero, también fue un momento clave de movimientos sociales importantísimos; como el feminismo de la segunda ola, que empezó a cuestionar duramente los roles en los que la sociedad encasillaba a las mujeres despojándolas de su potencial para convertirse en líderes en diversos ámbitos sociales. Su debate e influencia pasó del derecho civil a la composición de la familia, la sexualidad, el trabajo, el cuerpo y el medioambiente, la desigualdad económica entre hombres y mujeres y por supuesto, la espiritualidad.
Después de la segunda guerra mundial, existía una desilusión colectiva frente a las grandes instituciones que “promulgaban progreso” y que habían sentado las bases para la destrucción sistemática.
Muchos buscadores espirituales encontraron un refugio en senderos espirituales diversos a aquellos que estaban institucionalizados. Muchas filosofías espirituales de oriente como el Zen, el Yoga y el Budismo se convirtieron en prácticas esenciales para los sobrevivientes del horror que trajo la guerra. Otros, encontraron en el renacimiento del Paganismo un espacio para comulgar con lo sagrado en la naturaleza.
Alrededor de 1951 el auge del neo-paganismo, influenciará enormemente el regreso de la Madre Cósmica.
Para 1970 aparece el terminó TEALOGÍA, como un giro interesante al statu quo de la religión católica dominante.
Existe un debate en relación a quién utilizó este término primero, pero muchas fuentes coinciden en que Naomi Golbenberg, académica canadiense y profesora de Ciencias Religiosas fue la pionera e introducir formalmente el termino tealogía como el estudio y la reflexión filosófica de la Diosa. El maravilloso trabajo de Goldenberg presentó un acercamiento a la espiritualidad como un proceso encarnado, donde la naturaleza tiene participación y los dogmas quedan relegados para dar validez a la imaginación, los sueños, los mitos y la introspección. La influencia del trabajo que Carl Gustav Jung había realizado en décadas anteriores; postulando sus teorías sobre el Inconsciente colectivo, la presencia de los Arquetipos, y su exploración en temas esotéricos como: la alquimia, el gnosticismo o el I-Ching, definitivamente dejaron huella en muchas voces, incluyendo la de Goldenberg, que aunque discrepara con la categorización de los aspectos femeninos utilizados por Jung, se valió de la psicología profunda para presentar a la Diosa como una fuerza cósmica; pero también como una imagen interna que puede brindar empoderamiento.
Acompañando la transformación que los movimientos feministas estaban generando en diferentes estratos de la sociedad, aparecieron “las brujas” que ya venían haciendo ruido desde mediados de los 50´s. Movimientos como La wicca, liderados por Gerald Gardner y posteriormente por Doren Valiente presentaron un modelo divino donde La Diosa y El Dios aparecían como las fuerzas espirituales predominantes.
En los 70´s, Zsusanna Budapest, una inmigrante húngara, hija de la artista y médium Masika Szilágyi, ganaría bastante atención al verse envuelta en un arresto por practicar la adivinación; mediante cartomancia, a una agente encubierta. Zsusanna apeló contra la sentencia impuesta argumentando la libertad religiosa y aunque no tuvo mucho éxito, su voz y presencia atrajo seguidoras. Muchas mujeres simpatizantes que además estaban involucradas en el activismo feminista.
Budapest estableció el primer coven (reunión de brujas) femenino donde el centro de la práctica espiritual era la Diosa y el arte mágico de las mujeres, contrastando con los convens mixtos que habían aparecido con Gardner y Valiente.
Zsusanna Budapest ha sido un icono para la comunidad pagana internacional. Su trabajo ha integrado el activismo político, el eco-feminismo y la espiritualidad de la Diosa. También ha sido duramente criticada por sus propuestas radicales, sin embargo su voz constante y sus enseñanzas lograron generar cambios importantes y a través de su experiencia permitir que se derogaran leyes que invitaban a la invisibilización de prácticas religiosas que no fueran las legitimadas por el estado.
En 1979, sale a luz una de las obras que seguramente es la más reconocida entre los círculos paganos. La danza en Espiral, escrita por Starhawk (Miriam Simons). Esta bellísima obra presentó los principios fundamentales de una espiritualidad Femenina enraizada en activismo político no violento y sacó a la imagen de la “bruja” de los círculos secretos para posicionarla en un lugar accesible, socialmente activa y menos oscuro.
“La bruja” se convirtió en una persona que reclamaba su poder personal y autoridad espiritual para ejercerlo conscientemente en el mundo y su práctica espiritual se extendía a un accionar que tiene poder para generar transformación social y no exclusivamente a rituales ocultos que buscan contactar con fuerzas invisibles.
Starhawk co-fundó el colectivo Reclaiming junto con Diane Baker a finales de los 70 y principios de los 80´s estableciendo un hito en espiritualidad y activismo político no violento. El colectivo desarticuló la jerarquización que estaba presente en círculos brujeríles de la época y expandió su entrenamiento a todo tipo de personas. En Reclaiming se integró la participación de minorías sociales que estaban en plena lucha de sus derechos como la comunidad GLBTQ y movimientos de justicia social afro-americanos. Se sumaron activistas que estaban en contra de energía nuclear y de la guerra fría.
“Los valores de la tradición de “Reclamación” surgen de nuestro entendimiento de que la Tierra está viva y que todo en la vida es sagrado y esta interconectado. Vemos a la Diosa como inherente a los ciclos de nacimiento, crecimiento, muerte, pudrición y regeneración de la Tierra, con la sanación y con la vinculación de la magia a la acción política. Cada uno de nosotros encarna lo divino. Nuestra autoridad espiritual fundamental se encuentra en nuestro interior y no necesitamos a ninguna otra persona que interprete lo sagrado para nosotros. Albergamos una actitud de cuestionamiento y honramos la libertad intelectual, espiritual y creativa. Somos una tradición en evolución, dinámica y nos autodenominamos con orgullo Brujas. Honrando tanto a la Diosa como al Dios, trabajamos con imágenes femeninas y masculinas de la divinidad, siempre recordando que su esencia es un misterio que va más allá de la forma. Los rituales de nuestra comunidad son participativos y extáticos, y celebran los ciclos de las estaciones y de nuestras vidas, y producen energía para sanación personal, colectiva y de la Tierra. “
– Extracto de los principios de unidad de Reclamación – La Danza en Espiral, 1970, Starhawk.
En medio de este impresionante caldo de cultivo entre espiritualidad, activismo, reivindicación social; llega en 1989, una obra que desentierra del pasado a las “civilizaciones de la Diosa”.
Marija Gimbutas, arqueóloga lituano- estadounidense publica su libro “El lenguaje de la Diosa”, donde presenta una hipótesis de una civilización neolítica, previa las migraciones indoeuropeas que denomino la Vieja Europa. De acuerdo a sus hallazgos; las características de estas civilizaciones agrícolas eran pacíficas, sedentarias, igualitarias, matrísticas (es decir, centradas en la autoridad social y espiritual de las mujeres sin que exista dominación tiránica sobre los hombres.) con una cosmovisión que tenía en el centro de la existencia una Divinidad Femenina que regulaba los ciclos de la vida, las cosechas, el clima y que permitía la regeneración.
Además su obra: catalogó clasificó y descifró un cuerpo voluminoso de pictogramas presentes en estatuillas, vasijas, objetos rituales, sellos y cerámicas. Según Gimbutas ese arte decorativo se trataba en realidad de un sistema que poseía significado espiritual.
Las obras de Marija Gimbutas, ayudaron a anclar en una legitimidad histórica lo que obras anteriores lo habían hecho desde un lugar más intuitivo o poético. Obras como las de Jakob Bachofen, Robert Graves o Sir James Frazer, de pronto resurgieron trayendo un nuevo interés por sus postulados.
El estudio que Gimbutas ofreció alimento al movimiento feminista, pero también retó a la academia que se sintió “ofendida” por su manera especial de leer e interpretar los hallazgos arqueológicos utilizando el folklore, la mitología y el entendimiento de lo sagrado como parte indispensable de una comprensión holística del pasado. Ella creó la arqueo-mitología, como un enfoque multidisciplinario que estudiara el pasado con unos ojos que sean capaces de apreciar más allá de lo evidente. Esta nueva disciplina incluía el estudio de mitología comparada, el folklor y etnología así como arqueología táctil. Gimbutas argumentaba que la humanidad pre-histórica poseía una forma de escritura no lineal orientada a comunicar conceptos cosmogónicos, biológicos y metafísicos.
A principios de los 90´s, la voz poderosa de Ivone Gebara se hace escuchar en Brasil, para denunciar el extractivismo y hacer una correspondencia entre la Tierra, la opresión y el maltrato del cuerpo femenino como fenómenos interrelacionados. Gebara también opinó sobre la despenalización del aborto, lo que le valió 2 años de retiro académico por parte del Vaticano. Sus propuestas espirituales fueron una invitación constante a habitar “la materia sagrada” representada en los elementos de la naturaleza, en el cuerpo y en la interacción con la comunidad como redes inter-dimensionales que sostienen la vida. Claramente esta ideología hizo eco y aportó a lo que ya se venía gestando con Starhawk, Budapest y las obras de Gimbutas.
En Latinoamérica, sin embargo, la espiritualidad de la Diosa no llegó como un producto importado por el neo-paganismo europeo o norteamericano. Muchas de las culturas precolombinas mantenían una relación con el Aspecto Femenino divino que tuvo que ocultarse bajo la imposición católica y muchas Diosas creadoras fueron sincretizadas con la Virgen para sobrevivir bajo una nueva forma.
Las tradiciones locales mestizas e indígenas relacionadas con las fiestas a determinadas vírgenes mantienen códigos de una memoria ancestral en sus procesiones, bailes, vestimenta, ofrendas y alimentos donde la Madrecita regresa y se le honra. Se da una comunión viva en los bailes o libaciones que se dejan caer en los altares o el propio suelo de cultivo.
Así en los Andes, El santuario de la virgen de Copacabana, en Bolivia trasciende el marco de una iglesia colonial y se erige en un centro de integración entre la espiritualidad andina y el catolicismo, donde se pueden observar sin conflicto las libaciones de cerveza que los fieles hacen a la Pachamama, mientras el sacerdote bendice con agua bendita los vehículos que llegan hasta el santuario.
Sin ir muy lejos, mis primeros años escolares tuvieron lugar en un colegio influenciado por los movimientos ecologistas de los 80´s y todos los niños éramos expuestos a las celebraciones tradicionales de nuestros ancestros como la fiesta al sol (Inti Raymi) o las fiestas de las Flores que marcan la época del Carnaval. Cosechábamos el maíz de las huertas que nosotros plantábamos y después bailábamos al son del rondador para honrar a Pachamama y al Taita Inti (Padre Sol). La posibilidad de que un niño mestizo de clase media en Ecuador escuche acerca de la Pachamama y entienda que es “La Madre Naturaleza” (aunque en esencia es mucho más que eso), era más alta que conocer acerca de las fiestas de la Virgen María.
En México, el culto a la Virgen de Guadalupe es un testimonio viviente de como la espiritualidad náhuatl, la devoción mestiza y los principios de resistencia de los pueblos indígenas se han consolidado en una sola figura. La Virgen de Guadalupe integra a la venerable Madre Tonatzin, que a su vez es solo un fractal de la energía divina femenina integrada por:
- Cihuacuatl: la mujer serpiente, guardiana del parto, las parturientas que mueren en el alumbramiento y los ancestros
- Coatlicue: La señora de la falda de serpientes y madre de los dioses
- Tocih: La señora de la salud, madre del temazcal, patrona de los médicos y las medicinas, de los adivinos y las hierbas curativas.
- Tlazolteotl: “la devoradora de las inmundicias”, Diosa del erotismo, la sexualidad, del placer carnal, el tejido y según algunas fuentes del juego de la pelota.
Seguramente después de hacer esta revisión, mi respuesta pueda tener un poco más de sentido para ti. El sendero espiritual de la Diosa no se presenta como una religión establecida o institucionalizada, con estatutos definidos, jerarquías canónicas, y estatutos legales como estamos acostumbrados a pensar de las religiones.
El sendero espiritual de la Diosa puede presentarse con muchas variantes dependiendo del lugar y la comunidad que lo practique pero en esencia parecen existir algunos principios claves para quienes la practicamos:
- La Espiritualidad de la Diosa concibe a lo divino como inmanente: presente en la materia, en los ecosistemas, en la Tierra, en el cuerpo y en la vida cotidiana. La creación no es algo externo a la divinidad; el cosmos es el cuerpo vivo de la Diosa.
- La Materia, el Planeta y por lo tanto el cuerpo; son una exteriorización del poder sagrado de la Diosa.
- Existe poder en la materia: plantas, cuerpos, objetos, etc.
- La vida, la muerte y la regeneración son fases continuas e interdependientes del orden cósmico, representadas en los ciclos de la Luna, las estaciones de la Tierra y los ritmos biológicos.
- Lo divino no se reduce únicamente a la luz, el orden o la fertilidad. La Diosa abraza también la destrucción creadora, la oscuridad, el duelo, la vejez y la transformación.
- No fomentamos las estructuras jerárquicas rígidas o las figuras que pretenden monopolizar el acceso a lo sagrado. Cada persona posee soberanía espiritual y la capacidad de establecer un vínculo directo con la divinidad sin intermediarios obligatorios. Las sacerdotisas/ sacerdotes o guías actúan como facilitadoras, no como dueñas del dogma proponemos una visión holística donde las polaridades son complementariedades necesarias para el flujo y evolución de la vida.
- Todo ser vivo, elemento, ancestro y pensamiento forma parte de una vasta red de vida tejida por la divinidad. De este principio se deriva una ética de responsabilidad comunitaria y empatía cósmica.
- Puesto que la Tierra y los seres vivos somos sagrados, la devoción a la Diosa se traduce naturalmente en compromiso ético y servicio que puede reflejarse en la defensa de los derechos humanos, la protección ambiental, la sanación comunitaria y la resistencia frente a las estructuras de dominación y opresión.
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